Confiad siempre en Dios – Autor: Francisco Javier R. S.

 

“Confiad siempre en Dios”

Dice la letra de la canción:

“Confiad siempre en Dios,
es el camino recto…”

Cristo es el camino recto, la Verdad y la Vida: ¿cómo no confiar en Dios?

Pero… ¿Hay que confiar en el hombre?

Pensemos en la Encarnación; ¿qué significa “encarnar”? Hacerse carne… hacerse hombre… Dios mismo se hizo hombre, el Dios-hombre: humanamente Dios y divinamente humano.

¿No somos acaso criaturas de Dios? ¿No somos imagen de Dios? ¿No se encarna Dios en cada Eucaristía? ¿No quiere Dios “encarnarse” en nosotros para que siendo imitadores de Cristo nos parezcamos, aunque sólo podamos ínfimamente a Él? Quizás esa parte nuestra que es pura y plenamente de Dios, la que es capaz de hacer el bien, sea en la que Dios quiere que confiemos cuando hablamos en términos humanos.

Sin embargo, parece difícil confiar en el hombre, tan sujeto a las tentaciones del demonio… ¿pero es la desconfianza hacia nuestro hermano algún otro engaño?

Probablemente la desconfianza plena sí lo sea; no podemos desconfiar en todo con todos nuestros hermanos. Dios nos hizo para que nos “asociáramos” en colectividad; si la base de nuestra sociedad fuera la desconfianza: ¿cuánto tardaría en destruirse?

No, desconfianza no: sino prudencia.

¿Implica la prudencia, desconfianza? En mi opinión no; la prudencia es sabiduría y es instinto natural: todos los seres creados por Dios son “prudentes”. Así debe ser el hombre, porque aunque la predilecta de las criaturas; sólo es eso: criatura de Dios.

En definitiva: Confiemos en Dios, y al hombre: prudencia.

 

Autor: Francisco Javier R. S.

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