Sobre el infierno – Autor: Apologeta Cristhian

Es algo lógico los que dicen que si nuestro Dios es un Dios misericordioso ¿Cómo va a haber un infierno? Bueno que te puedo decir, si Jesús cuando estuvo en vida por este mundo habló más de los infiernos que del Reino de los cielos, entonces por qué no creer en ello.

La existencia del infierno parece contradecir la amorosa paternidad de Dios. ¿Nos soluciona la Biblia ese problema? Respuesta: ¡Sí! Dándonos todos los elementos aclaradores:
a) EL HOMBRE HA SIDO CREADO SOBERANAMENTE LIBRE: “Dios, leemos en Eclesiástico 15, al crear al hombre, LO DEJÓ EN MANOS DE SU PROPIO ALBEDRÍO”. Es decir, con la potestad, de obrar según su propio gusto y voluntad, sin sujeción alguna. Este privilegio implica que somos plenamente responsables de nuestros actos, y de las CONSECUENCIAS de estos: “Mira”, nos dice Dios en Deuteronomio 30, “Yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si amas a tu Dios, sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, VIVIRÁS y tu Dios te BENDECIRÁ en la tierra que vas a poseer. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar PERECERÉIS SIN REMEDIO”.
b) EN VIRTUD DE SU JUSTICIA DIOS ESTÁ OBLIGADO A DAR A CADA UNO LO QUE MERECE, como San Pablo advierte a los Romanos en el capítulo 2: “Dios ha de pagar a cada uno según sus obras: dando la vida eterna a los que perseveran en las buenas obras, y derramando su indignación sobre los que abrazan la injusticia”.
c) NO FUE DIOS QUIEN QUISO EL INFIERNO NI DEBEN LAS TORTURAS DEL INFIERNO ATRIBUIRSE A ÉL: “Dios es bondadoso en todas sus acciones, es cariñoso con todas sus criaturas”, reza el Salmo 144. El infierno tiene su origen en la rebelión de los ángeles, que allí se escondieron de Dios, alejándose de las alas de su Ternura. De este suceso dejó Isaías 14 una descripción dramática: “¡Cómo caíste del Cielo, oh Lucifer… Tú que decías en tu corazón: Subiré al Cielo, en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y seré semejante al Altísimo.. Es el hombre mismo, quien, separándose del Amor divino y fraterno, queda envuelto, por su propia culpa, en el hielo de la maldad y del odio. Y son los demonios, a quienes el hombre con cuerpo y alma se ha entregado, los que lo torturarán por toda la eternidad: “Por envidia del diablo entró la muerte al mundo, y la experimentan los que le pertenecen” nos avisa Sabiduría 2. ¿Culparemos a Dios por la triste suerte de quien se aleja de Él? ¿Culparemos al padre de la parábola del “hijo pródigo” si éste hijo nunca hubiese vuelto a la casa paterna? ¡Libre es el hombre par amar o para odiar! ¡Para quedarse en la casa del Padre o preferir el alimento de los “cerdos”! Pero está ampliamente avisado: Si elige el mal y muere en esta rebelión, los demonios tendrán todo el derecho de llevárselo. Y ¡que no venga después con lamentos! Fue ampliamente avisado.

Aquí, un breve resumen de Santa Faustina Kowalska:

1) VISIONES SOBRE INFIERNO

Visita que hizo Santa Faustina Kowalska (Apóstol de la Divina Misericordia) a los abismos del infierno y visión que tuvieron los pastorcitos de Fátima sobre el mismo.

‘Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto: el primer tormento que constituye el infierno, es la pérdida de Dios; el segundo, el continuo remordimiento de conciencia; el tercero, aquel destino no cambiará jamás; el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina; el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo; el sexto tormento, es la compañía continua de Satanás; el séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias. Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro. Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ése será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse diciendo que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.

Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí no pude reponerme del espanto, qué terriblemente sufren allí las almas. Por eso ruego con más ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco intensamente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado’.

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Así como a los tres pastorcitos estuvieron en el infierno, hay muchas gente mas que estuvo en dicho lugar abominable, ¿Cómo podríamos explicar todo lo que dejaron en testimonios?

Herman@ el enemigo está que nos ataca y engaña a la gente a creer que no hay infierno, porque el que ganara allí es el enemigo y no Dios, por eso inventa muchas cosas. Sigue profundizando más tu fe,

Cdt

Bendiciones+

Autor: Apologeta Cristhian

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