Ataque al (sagrado) corazón – Rodolfo López

 

En misa de ocho, 
hay mas de noventa
tu tiras un peso
el otro lo cuenta
Nom·s uno habla
con voz mas pausada
otros tres leen
la pagina seÒalada.
Son siete los cuadros
en las cuatro paredes
igual los pecados
que nunca te aprendes.
Son muchos los santos
que miras arriba
cantando los salmos
te sientes perdida.
Repleto de luces
y lleno de flores
azotas de bruces
junto a unos seÒores.
Un tipo te calla
el cura te ignora
el corazÛn falla…
tu Dios te perdona.
Te elevas al cielo
quiz·s, pecadora,
se aleja ya el suelo
y te crece la aurora.
Te brotan las alas
sin tener que orar
ya no andas de malas,
ni quieres llorar.
Todo es muy hermoso
ya no existe el dolor
solo sientes gozo
y olvidaste el rencor.
De pronto una campanada
te hace regresar all· afuera
junto a gente aglomerada
te atiende una atea enfermera.

En misa de ocho, 

hay más de noventa

tú tiras un peso

el otro lo cuenta

 

No más uno habla

con voz mas pausada

otros tres leen

la página señalada.

 

Son siete los cuadros

en las cuatro paredes

igual los pecados

que nunca te aprendes.

 

Son muchos los santos

que miras arriba

cantando los salmos

te sientes perdida.

 

Repleto de luces

y lleno de flores

azotas de bruces

junto a unos señores.

 

Un tipo te calla

el cura te ignora

el corazón falla…

tu Dios te perdona.

 

Te elevas al cielo

quizás, pecadora,

se aleja ya el suelo

y te crece la aurora.

 

Te brotan las alas

sin tener que orar

ya no andas de malas,

ni quieres llorar.

 

Todo es muy hermoso

ya no existe el dolor

sólo sientes gozo

y olvidaste el rencor.

 

De pronto una campanada

te hace regresar allá afuera

junto a gente aglomerada

te atiende una atea enfermera.

 

Autor: Rodolfo López

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