“Igual que el aire para la vida biológica, es el Espíritu Santo para la vida espiritual; e igual que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y los seres vivos, igual existe una contaminación del corazón y del espíritu que mortifica y envenena la existencia espiritual.”

El Espíritu Santo…

Aire que nos da la Vida…Fuego que nos purifica el alma…Agua que nos lava la suciedad de nuestro pecado…Tierra Buena que asienta la Semilla de la Palabra de Dios…

Elementos que necesitan de la Gracia, o si no se pudren y se contaminan. Nada puede subsistir donde el pecado mancha: allí la tierra no produce, el agua no riega, el fuego no limpia y el aire no refresca… Nada puede subsistir… ¿Nada? Sólo su Eterna Misericordia… Solo su Infinita Bondad… Solo la Auténtica Tierra, el Auténtico Aire, el Auténtico Agua y el Auténtico Fuego; que nos son enviados por Él, con Él y gracias a Él… ¿Para qué?

Para que nos salvemos…


Discernido por: Francisco Javier R. S.

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