“Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.” (San Francisco de Sales).

Nosotros mismos somos el principal obstáculo en nuestro camino. Somos seres limitados y con un cierto número de dones; somos lo que somos y ¡por algo hemos sido hechos así!

¡Paciencia!

El que no tiene paciencia con algo, poco a poco empieza a distanciarse de ese algo que se la roba; puesto que mientras más permanezca cerca de ahí, menos lo repeta y menos lo ama y si llega a no amarlo, lo abandonará para siempre.

¡Paciencia!

¿Acaso se puede uno abandonar a sí mismo? Por supuesto que no… Por eso el que no tiene paciencia consigo, al final pierde todo el amor hacia sí y entonces comienza a no soportarse, a convertirse en un estorbo en su propio discurrir en la vida, nada que hace le satisface y nada sale bien… La falta de Caridad hacia uno mismo es la ausencia de Paciencia; y quien no se ama no es capaz de amar a los demás porque no se puede dar lo que no se tiene… “Ama al prójimo como a ti mismo”.

¡Paciencia!

Discernido por: Francisco Javier R. S.

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