Archive for the ***** PENSAMIENTO MUSICAL – Francisco Javier R. S. Category

Posted in Discernimiento a Citas Célebres. Por Francisco Javier R. S. on junio 15, 2009 by condiosdelante

“Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.” (San Francisco de Sales).

Nosotros mismos somos el principal obstáculo en nuestro camino. Somos seres limitados y con un cierto número de dones; somos lo que somos y ¡por algo hemos sido hechos así!

¡Paciencia!

El que no tiene paciencia con algo, poco a poco empieza a distanciarse de ese algo que se la roba; puesto que mientras más permanezca cerca de ahí, menos lo repeta y menos lo ama y si llega a no amarlo, lo abandonará para siempre.

¡Paciencia!

¿Acaso se puede uno abandonar a sí mismo? Por supuesto que no… Por eso el que no tiene paciencia consigo, al final pierde todo el amor hacia sí y entonces comienza a no soportarse, a convertirse en un estorbo en su propio discurrir en la vida, nada que hace le satisface y nada sale bien… La falta de Caridad hacia uno mismo es la ausencia de Paciencia; y quien no se ama no es capaz de amar a los demás porque no se puede dar lo que no se tiene… “Ama al prójimo como a ti mismo”.

¡Paciencia!

Discernido por: Francisco Javier R. S.

Corpus Christi – Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Reflexiones - Autor: Francisco Javier R. S. on junio 15, 2009 by condiosdelante

¿Está verdaderamente Cristo presente en la Sagrada Hostia (transustanciación)? ¿Lo está sólo en parte, mitad pan y mitad Cristo (consustanciación)? ¿O es simplemente un mero acto simbólico como recuerdo suyo?

Para analizarlo, no tenemos más que usar uno de los preceptos de Martín Lutero que tanto bien y tanto servicio hace a la Iglesia Católica: “Sola Scriptura”.

En castellano:

“Y les dijo: -Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer […] Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros. Haced esto en conmmemoriación mía”. [Lc 22, 15-20]

En latín (para no perder de vista el original):

15 Et ait illis:  Desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum, antequam patiar.
19 Et accepto pane, gratias egit et fregit et dedit eis dicens: “ Hoc est corpus meum, quod pro vobis datur. Hoc facite in meam commemorationem ”.

De este modo podemos rechazar inmediatamente la opción intermedia, la “consustanciación”, porque siguiendo las palabras de Cristo, y aplicando el precepto mismo que usó Lutero podemos leer: “Esto es mi cuerpo”; y en absoluto: “Esto es pan y además mi cuerpo”.

Pero vemos que Cristo dice: “Haced esto en conmemoriación mía”; entonces, ¿debemos concluir que la Eucaristía es un mero acto simbólico? No si aplicamos correctamente el “Sola Scriptura”… Cristo dice: “Haced esto”… ¿El qué? Pues lo mismo que acaba de hacer él, consagrar el pan y transformarlo en su cuerpo y añade: “en conmemoriación mía”… ¡Pero ahí encontramos la diferencia! Cristo no dijo: “Haced esto como conmemoración mía (como acto simbólico); sino: “Haced esto en conmemoración mía (como celebración)”.

Y es que para los católicos la Eucaristía es un recuerdo vivo de Cristo… ¡Porque es su Cuerpo!… No se trata de una simple presencia espiritual… ¡Es pura celebración! ¡Pura fiesta! ¡Cristo con y en nosotros! Y lo que es más… Tanto nos amó, que Él mismo quiso que esto fuera así siempre y para siempre: “Tomad y comed todos de Él”, ¡¡¡“Haced esto” !!!

Dios conoce perfectamente nuestras debilidades, sabe lo agarrados que estamos al mundo de los sentidos: necesitamos ver, tocar, sentir… Dios desde siempre ha encontrado morada en nuestros corazones; pero lo más maravilloso de todo, es que se nos ha regalado para que siempre, siempre y siempre que necesitemos podamos verlo, tocarlo… y sentir como el Amor siempre vuelve a nosotros… siempre va a nosotros… siempre se da a nosotros… siempre está en nosotros…

La clave de la Confesión – Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Reflexiones - Autor: Francisco Javier R. S. on junio 15, 2009 by condiosdelante

¿Por qué esperar hasta el final del escrito para revelar el misterio? La clave de la Confesión es el arrepentimiento. Sin arrepentimiento, por muy buenas intenciones que se tenga al confesar, esa confesión no tiene validez para el alma.

Pensemos en Cristo:

“No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud.” [Mt 5, 17].

El pueblo judío de los tiempos de Jesús, era un pueblo que aplicaba la ley estrictamente, ni una sola coma debía dejar de cumplirse duramente, aunque fuese en perjuicio y detrimento de la Caridad. Pero: ¿qué olvidaron? Olvidaron que Dios es Amor, Bondad, Misericordia… Cristo no vino a abolir la ley, sino a darle su pleno significado: la ley no es materialismo ni dogmatismos estrictos ni sacrificios, la ley es espíritu, parte del corazón y es misericordia.

El que acude a confesar sin arrepentirse de sus pecados, es porque sabe que ha pecado, pero no siente en su corazón el arrepentimiento, simplemente hace como hacían los fariseos: leían que mandamiento habían incumplido y pedían “perdón” a Dios. Pero si se acude a confesar, al sacratísimo sacramento de la confesión, sin arrepentimiento; el perdón de los pecados no aprovecha, puesto que aunque se perdonan los pecados, queda un poso maligno en el alma, un poso que está intrínsecamente ligado al pecado y al corazón… Y esa alma, volverá a caer… Y quizás más fuerte…

El que acude a confesar con pleno arrepentimiento recibe inmediatamente, no solo el perdón de los pecados, sino un poso benigno (que desaparecerá plenamente con las indulgencias) y que no será otra cosa que ayuda y fuerza para el hombre en su lucha por la santidad; puesto que el corazón está limpio.

No se puede olvidar un último aspecto y es la importancia del sabernos ¡amados por Dios! Dios se complace enormemente de los hijos que acuden a confesarse arrepentidos de sus pecados hayan sido lo graves que sean; pero muchas veces el hombre, volviendo a lo anterior, aplicando tan estrictamente la ley, se crea a sí mismo una apariencia de horror por el pecado cometido… ¡Olvidando que Dios es absoluta Comprensión!… Todo pecado de debilidad humana es comprendido por Dios si en el alma herida hay voluntad de cambio y deseo de mejorar… ¡Dios nos ama tanto! ¡Dios nos perdona tanto! Por eso en esos momentos cuando acudimos a confesarnos aterrorizados por nuestros pecados… El corazón nos arde… Porque sentimos como  Dios nos dice que ya nos había comprendido… y como nos ama a pesar de nuestras debilidades… Y sobre todo… como le agrada que su hijo acuda a su regazo ante cualquier miedo aunque ya se sintiese complacido al vernos enmendar nuestro error…

Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Discernimiento a Citas Célebres. Por Francisco Javier R. S. on junio 10, 2009 by condiosdelante

“Igual que el aire para la vida biológica, es el Espíritu Santo para la vida espiritual; e igual que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y los seres vivos, igual existe una contaminación del corazón y del espíritu que mortifica y envenena la existencia espiritual.”

El Espíritu Santo…

Aire que nos da la Vida…Fuego que nos purifica el alma…Agua que nos lava la suciedad de nuestro pecado…Tierra Buena que asienta la Semilla de la Palabra de Dios…

Elementos que necesitan de la Gracia, o si no se pudren y se contaminan. Nada puede subsistir donde el pecado mancha: allí la tierra no produce, el agua no riega, el fuego no limpia y el aire no refresca… Nada puede subsistir… ¿Nada? Sólo su Eterna Misericordia… Solo su Infinita Bondad… Solo la Auténtica Tierra, el Auténtico Aire, el Auténtico Agua y el Auténtico Fuego; que nos son enviados por Él, con Él y gracias a Él… ¿Para qué?

Para que nos salvemos…


Discernido por: Francisco Javier R. S.

Posted in Discernimiento a Citas Célebres. Por Francisco Javier R. S. on junio 8, 2009 by condiosdelante

“Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas.” (Víctor Hugo)

 

Sí, solo a través de lágrimas podemos ver a Dios.

 Mirar hacia Dios en la Cruz con lágrimas; con las mismas lágrimas que miraban Nuestra Madre , las santas mujeres y San Juan. El extremo dolor de ver a Cristo sufriendo sangrante y agonizante…

Mirar hacia Dios en la Cruz con lágrimas de gozo y alegría infinitas… porque por Él, hemos ganado la Vida…

Así le vemos perfectamente y no hay duda de que cada una de esas lágrimas enjuagan nuestro corazón… Mirad la Cruz… Allí se aprende a Amar.


Discernido por: Francisco Javier R. S

El Celibato – Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Reflexiones - Autor: Francisco Javier R. S. on junio 1, 2009 by condiosdelante


Cada día saltan a la palestra informativa voces clamando la revocación del celibato, como si fuera una imposición que hubiese hecho la Iglesia en tal siglo o en tal otro y que impide la libertad en la naturaleza humana que no es otra que la procreación…

Pero, ¿se trata de una imposición? Recordemos las palabras de Cristo:

Los discípulos le dijeron: <<Si tal es la condición del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse>>. Pero él les dijo: <<No todos comprenden esta doctrina, sino aquellos a quienes les es concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, los hay que fueron hechos por los hombres y los hay que a sí mismo se hicieron tales por el reino de Dios. ¡El que sea capaz de hacer esto que lo haga!>>.

¡Sí!… No todo el mundo puede hacerlo… Sólo la vocación sacerdotal pura que se hace por Amor a Dios y que cuenta con el Espíritu para no caer… ¡Pero no es una imposición! Es una elección: “¡El que sea capaz de hacer esto que lo haga!”. Nadie es obligado si no es capaz, por eso el que haya confundido su vocación y se haya hecho sacerdote, no tiene por qué continuar ahí si esa no es su vocación y que se case santamente y cumpla su vocación de dar hijos de carne a Dios. Dios entiende la debilidad de sus hijos, y ¡más si no tienen la vocación de dar hijos espirituales! Por eso Dios siempre nos perdona todos los errores que hayamos podido tener, incluso que nos hayamos equivocado en nuestro discernimiento vocacional no condiciona que no podamos arrepentirnos y retomar el camino de nuestra vocación, puesto que si tenemos otra vocación y la ocultamos en otra, estamos siendo infieles a lo que Dios nos ha dado (y ser infiel a Dios, es mucho peor que humildemente pedirle perdón por nuestros errores…)

 

Hay algunos que se equivocan mucho pues dicen: “Nadie puede evitar las relaciones sexuales, somos como los animales: es imposible”. Pero no piensan en que hay algo más grande que el amor carnal y humano… ¡El Amor de Dios!… Decir esto qué dicen es como decir que el hombre y la mujer no pueden ser capaces de ser fieles a sus parejas, puesto que los animales no lo son… ¿No lo son? Existe el “pato mandarín” que es fiel a su pareja para toda la vida, aunque hayan emigrado a cientos de kilómetros de distancia cada uno, cuando vuelven a encontrarse, ¡no se olvidan!… ¡Qué bonito ejemplo nos ha puesto Dios en la naturaleza! ¿Y no es el hombre más grande, en todos los sentidos, que un pato? ¿Acaso no puede hacer lo mismo?

Pienso que el problema está en una confusión… Piensan que “evitar las relaciones sexuales”, no es solo evitar el acto, sino también la tentación… ¡Y esto es imposible! ¡Claro! Por eso dicen que es imposible “evitar las relaciones sexuales”, porque constantemente podemos ser tentados hacia esto si vemos a alguien que nos atrae… Pero de lo dicho a lo hecho hay un trecho… e igual que me atrae una persona que veo por la calle, no significa que tenga que terminar manteniendo una relación íntima con ella, ¿o sí? Porque yo soy más que cuerpo…

Pues lo mismo le sucede a un puro sacerdote ayudado por el Espíritu… aquel que no se hizo sacerdote por Amor, cae… Pero el que se hizo por Amor a Dios y está guiado por Dios… ¡Resistirá toda tentación! Porque si confía en Él, nada le faltará…

 

¡No! El celibato no es una imposición, es simplemente lo que permite, gozando del Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; poder estar disponible para todos los hijos de Dios, ¡para todos!, y no sólo o especialmente para los hijos que sean de tu carne…

 

Autor: Francisco Javier R. S.

La Providencia – Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Reflexiones - Autor: Francisco Javier R. S. on mayo 16, 2009 by condiosdelante

“No os angustiéis buscando qué comer o qué beber. Por todas esas cosas se afanan los paganos. Vuestro Padre ya sabe que las necesitáis. Buscad su reino, y todo eso se os dará por añadidura” [Lc 12, 29-31].

Confianza en la Providencia… 

El hombre de hoy en día se ha vuelto esclavo del reloj y de la agenda. Dedica su vida a cumplir una serie de objetivos “mundanos”, pero no realiza ninguna búsqueda espiritual. Está atrapado en un quehacer continuo sin ningún tipo de respiro… Coches, edificios, trabajo, trabajo, trabajo… ¿Para conseguir qué? Bienestar. Pero todo se acaba en nada tarde o temprano. Sólo aporta eso, bienestar… pues en cuanto el hombre deja de ser libre, ya jamás será feliz.

El hombre atrapado en la civilización sale al campo… ¿Y qué descubre? Ve a los árboles creciendo y sin organización ni control haciéndose más grandes, esbeltos y bellos… Ve a las avecillas gráciles saltando de rama en rama y cantando sin preocuparse de la hora… Ve a un ratoncillo cuya única preocupación es corretear entre las raíces… ¿Y qué siente? Siente deseos de perderse en esa Naturaleza… Siente deseos de quedarse allí… De abandonar el mundo y dejarse arropar por la Creación de Dios y no la creación del hombre… Por una vez mira al cielo y contempla verdaderamente su color y no sólo con la intención de saber si va a llover o no… ¡Sería feliz así! Pero parece que el mundo no le deja… El mundo llama y llama a todos los que intentan separarse de él. Clama con el estruendo de bocinas y se hace visible con la señal de humo de las chimeneas de las fábricas.

Mas el hombre tiene que oír la voz de Dios. El hombre tiene que confiar en Dios… Recordar que Dios le hizo libre ¡para que fuera libre! Dios quiere que seamos libres de verdad y no que escojamos la esclavitud… El hombre jamás debe olvidar que su libertad se basa en perderse en la quietud y allí buscar a Dios. De nada sirve angustiarse, pues de este modo el corazón se enturbia y cambiamos la voz de Dios por una falsa voz que solo nos clama más esfuerzo, más angustia, más estrés… para acumular en este mundo lo que no va a durar más que un cierto tiempo…

Durante la Ilustración, filósofos como Rousseau defendían la vuelta del hombre a su ser natural, puesto que la civilización corrompía al hombre. Era tal esa corrupción, que defendían que el hombre libre íntimamente unido a Dios, no hablaba… ¡Cantaba!

¿No cantan los pájaros con la misma alegría y despreocupación? ¿No baila la hierba cuando el viento la recorre? Pues más aún el hombre cantará y bailará cuando se entregue por completo a Dios… Y si es capaz de hacerse feliz en este mundo solo siendo capaz de ponerse en las manos de Dios… ¿Cuánto más lo será en el otro? Pues entregándose a la Providencia y despreocupándose del mundo, como Él mismo dice: “Haceos bolsas que no se gasten y riquezas inagotables inagotables en el cielo, donde no entra ningún ladrón, ni roe la polilla.”

Autor: Francisco Javier R. S.