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Todos podemos llegar a ser San Agustín -Autor: Francisco Javier R. S.

Posted in Mi experiencia con Cristo Autor: Francisco Javier R. S. on diciembre 9, 2008 by condiosdelante

Dios nos ama a todos y a todos nos llama a seguir su camino. No importa lo apartado que estés de Él o la dirección que hayas tomado; si escuchas su voz, volverás a Él.

Muchas veces (¡muchísimas veces!) no somos capaces de reconocer o interpretar el mensaje de Dios para nosotros; Dios se provee de tantísimos medios para llegar a nosotros, para hablarnos, para comunicarse, para adentrarse en nuestro corazón, alma y mente… Pero, nosotros la gran mayoría de las veces no lo comprendemos, a veces incluso, no comprendemos que el gesto de una determinada persona podría estar movido por el Espíritu, y sencillamente lo ignoramos…

Yo,  como otras pobres ovejas descarriadas, volví  al Amor. Yo no volví a la fe, puesto que creía, sino que volví al Amor. Sí, al Amor, porque “es fácil” creer pero “difícil” amar. Yo creía en Dios… pero no le amaba… ¿cómo iba a amarle si no hacía lo que a Él más le gustaba que es “tomar la Cruz y seguirle”? ¿Si no cumplía sus mandamientos? ¿Si le decía “te quiero” pero después le hacía daño con mi mal?

Mi amor no era ciego… sino interesado: “Señor ayúdame”, “Señor protégeme”, “Señor a ti clamo”… y Dios me ayudaba, Dios me protegía, Dios oía mi clamor…porque me Amaba… ¿y luego qué? Recibía en agradecimiento mi “olvido temporal”. (“Hasta que te necesite de nuevo” parece resonar ahora mismo en mi interior como recuerdo y culpabilidad de aquel tiempo…).

A veces me confesaba arrepentido, otras tantas iba a misa, pero… ¿qué pasaba que siempre volvía a caer? Sencillamente, mi amor no era verdadero… (Señor perdóname).

¿Hasta cuándo? Hasta que por fin una vez conseguí escuchar el mensaje de Dios… en realidad no fui yo el que lo escuchó o interpretó, sino Él para mí, que me abrió los oídos para escuchar y los ojos para ver. Él sabía que yo le estaba buscando, pero siempre me equivocaba;  y al final del modo menos esperado, mi vida dio un vuelco. 

Conocer a Cristo es una revolución: es el cambio de todos los ejes en tu vida, es la lluvia que hace florecer al alma, es el calor que alivia el frío invierno del desamor… Conocer a Cristo cambia una vida, cambia a una persona, cambia al mundo… Y cuando lo conoces, es cuando empiezas a amarle…pero a Amarle de verdad.

Miles de “Hágase tu voluntad, Señor” y numerosísimas oraciones de apoyo pronunciadas con intención y cariño por mis hermanos y hermanas, son lo que han transformado mi vida: de una imperfección plena, a la imperfección con Cristo (¡y es que ésta algún día, allá en el cielo, podrá ser perfecta!). Pero, una vida con Cristo no es estática, una vida con Cristo es continuo caminar, continuo cambio, continuo desarrollo, continuo perfeccionamiento, continuo perseverar, continuo quehacer… Una vida con Cristo, es vida; y todavía me falta mucho… muchísimo que Amar…

Nunca cierres tus oídos y tus ojos a lo que “suene” a Dios… una simple e inocente llamada a confesarte con humildad, arrepentimiento y sencillez; puede salvarte la vida… Todos podemos llegar a ser San Agustín…